"Un Par De Anécdotas Sobre Eduardo Veiga (Al Que Verás En El Solo Escort)" no site "www.rallyes.net" (Espanhã)

Faltan poco menos de dos semanas para la primera prueba del calendario asturiano, el "Solo Escort", y el piloto portugués tiene intención de asistir.


En estos días oirás hablar de él y a lo mejor, como es mi caso, su nombre te trae buenos recuerdos. El piloto portugués Eduardo Veiga acaba de confirmar su presencia en el inminente rallye Solo Escort (7 de marzo) que se va a disputar en la localidad asturiana de Cornellana; una prueba más que consolidada entre los aficionados a la propulsión y a uno de sus vehículos históricos paradigma.


La presencia del luso en esta cita ha sido recibida con alegría por aquellos que han seguido, de alguna u otra forma, la carrera deportiva de este ya veterano deportista. Sí, veterano porque peina algunas canas -tiene 52 años- pero, sobre todo, admirado porque pilota con agresividad un auténtico misil con carrocería de Escort RS. Un aparato con motor 2 litros Cosworth, inyección de guillotina, en torno a 280 CV y caja de cambios secuencial de seis velocidades; vehículo con el que ha conseguido grandes resultados en los rallyes de su país en los que ha estado presente, tanto del Campeonato como del Open, Taça y regionales.




Lo curioso del asunto es que la experiencia de Eduardo en el mundo de los rallyes es más reducida de lo que puedas llegar a pensar. Tanto, que sus inicios se remontan allá por… ¡2010! Has leído bien, no nos hemos equivocado con la fecha. El de Aguada de Baixo apenas lleva cinco años en esta disciplina. ¿Dónde está el truco?, pues en los varios títulos que atesora en kartcross, modalidad con la que se introdujo en el mundo de las carreras a mediados de los 90 del siglo pasado, así como en el Rallycross donde, sin duda, se dio a conocer por los campeonatos conseguidos pero también por los cochazos que siempre se ha gastado. Y si hay que relacionarlo con uno, ese es el Saab 9-3 T16… y aquí comienza la historia de cómo lo conocí, la oportunidad que tuve de disfrutar ese coche y, sobre todo, de descubrir una de las curiosidades que se pregona en su página web.


Por aquel entonces, ya hace unos años, el que suscribe se peleaba semanalmente con un programa de televisión de motor que contaba también con cierto eco más allá de la frontera portuguesa. Rodrigo Vasconcelos, jefe de prensa del equipo de Eduardo Veiga y responsable de comunicación del Rallycross de Lousada (una de las catedrales del motor en el norte de Portugal), nos invitó a conocer la disciplina y a descubrir las particularidades de aquellos vehículos como el Saab de Eduardo. Fue un gran día…




Sí, porque bajo una carrocería de un blanco impoluto -era pretemporada- y con un aspecto nada detallado, lleno de aletones y alerones no muy bien ajustados sobre lo que parecía un Saab de calle, se escondía una central nuclear con una brida de turbo más grande que la boca de metro de la estación de Chamartín. Aquel monstruo escupía 534 CV a las cuatro ruedas… y a buen seguro que algunos más, perdidos en las estruendosas detonaciones del escape. Un todo o nada que, nos aseguraban, era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en menos de tres segundos, y nosotros nos lo creíamos a pies juntillas porque aquellas salidas que se marcaba desde parado te dejaban los ojos encastrados en la parte interior del cráneo. Por cierto, el coche era de la época de los pilotos de pelo en pecho y aún no equipaba cambio secuencial; uno en H y más te valía tener el brazo bien engrasado para controlar aquel séptimo de caballería.


Pese a lo que pudiera parecer, no fue una unidad adquirida a Per Eklund ni nada por el estilo. Eso sí, al contrario que los Saab que pilotó el sueco (bien guardados en el museo de la marca, en Trollhätan), la unidad de Eduardo Veiga se conserva para la posteridad en el mundo cibernético.


En 2007 los chicos de Codemasters -a los que os guste el mundo de los videojuegos sabéis de quién hablo- se pusieron en contacto con el equipo portugués para incluir este vehículo en el simulador de rallyes Colin McRae Dirt. Imaginaros la sorpresa del piloto cuando los ingleses le piden ese favor… que luego, como nos reconoció, se convirtió en un suplicio de miles de fotografías de todos y cada uno de los detalles del 9-3 T16, y cientos de correos electrónicos para enviarlas y así poder realizar el vectorizado que desde entonces han disfrutado muchos quemados de las consolas.




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